Según la Organización Mundial del Turismo, una persona discapacitada es aquella «cuya integridad física o mental se ve progresiva o definitivamente disminuida, sea de manera congénita, sea por efecto de la edad, a causa de una enfermedad o de un accidente, de tal forma que su autonomía, su capacidad para asistir al colegio, o de ocupar un empleo se encuentre comprometida».
Para comprender las necesidades de las personas discapacitadas, es fundamental distinguir las diferentes discapacidades. Aquí presentamos una breve descripción, pero para una explicación oficial y más detallada, puede consultarse el documento International Classification of Impairments, Dissabilities and Handicaps en el sitio web de la Organización Mundial de la Salud
El término accesibilidad indica la posibilidad que tienen todas las personas de disfrutar de la tecnología, los instrumentos, las infraestructuras, la información y los servicios, sin que su uso quede restringido a nadie por sus características o por su precio. Es el acceso simple y para todos a todo tipo de servicios.
Son numerosos los obstáculos que las personas discapacitadas encuentran en la vida cotidiana, y aún más, cuando se trata de hacer un viaje: obstáculos ambientales, sociales, conductistas, físicos, de falta de formación y asistencia adecuada, de dificultad de acceso a las tecnologías de información y de discriminación por parte de los prestatarios de los servicios y los operadores de viajes, o los hoteles y restaurantes. A todo ello, deben añadirse también los obstáculos económicos, ya que las personas discapacitadas a menudo están peor pagadas o desempleadas, y deben asumir los costes adicionales que su discapacidad origina.